Nadie te explica al momento de ser emprendedor lo difícil que es, no solamente crear un producto que sea interesante, sino que cuando lo tienes tener que sostener una liquidez financiera a pesar de existir ventas que no se traducen en "depósitos" inmediatos.
En el rubro artesanal —y creo que no es el único— existe una mala costumbre arraigada que es la eterna venta a crédito, o sea productos que se despachan y se consumen a tiempo, pero pagos que llegan a 7, 15 o 30 días, si es que hay voluntad de la otra parte de saldar tu deuda. Porque aunque tú le dejes de vender, ellos saben que tendrán otros distribuidores felices que aceptarán términos nefastos.
Ojo, no nos estamos quejando per sé del crédito comercial, sino de quienes no cumplen con los días pactados y, por otro lado, ni siquiera responden, o peor, se enojan por la insistencia. ¿Está mal exigir a tiempo un pago por un producto que muchas veces ya se consumió? A veces me gustaría ir a esos lugares y pagar por su servicio y comida a crédito también. ¿Por qué no existe eso? Quizás con los cheques, en épocas pasadas era más común, pero ¿por qué siempre protegemos solo un lado de la historia?
Nosotros contamos con excelentes clientes que solicitan crédito comercial hasta 31 días y cumplen fielmente con los plazos pactados. Sin embargo, otros aprovechan el sistema sin honrar sus compromisos, desapareciendo junto con sus locales.
Hemos experimentado esta realidad con casos como Alejandra en Hops de Viña del Mar, Claudio en Ex Vulca de El Tabo, y más recientemente, Cristina en La Yein Fonda del Estadio Nacional. Estas estafas comerciales representan un desafío significativo para la gestión financiera de pequeños negocios en la industria cervecera artesanal.
Lamentablemente es una costumbre que está más que arraigada, y nadie responde ni protege estos términos de pago, que finalmente solo quedan en voluntad. Se entiende el fin del sistema, pero sería todo mejor si se cumplieran con los plazos dados, y si es que no, existieran sanciones más graves e importantes para garantizar la salud financiera de los pequeños negocios.
Por otro lado, mientras las copas estén llenas cumplimos el cometido como emprendedores en la industria cervecera artesanal. Solo espero que todos tengan esas mismas ganas y pasión de seguir adelante a pesar de los desafíos financieros y las dificultades en la gestión de crédito comercial que enfrentamos día a día.